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domingo, 3 de junio de 2012

Homenaje a las madres


Muy Resp:. Hermano Hernán Jiménez Rivero Gran Maestro de la Gran Logia del Rito de York, Altas Dignidades de a Orden, Past Venerbles maestros,  Venerables Maestros de la obediencia, dignísimas damas, hermanos todos

La Mujer no solo ha sido la Diosa de los Ritos Antiguos (Isis, Cibeles, Memphis, Egipcios y muchos otros), desde el inicio de la “noche de los tiempos”,  para Apuleyo la mujer es , “la madre de la inmensa naturaleza, la dueña de todos los elementos, el tronco que da origen a las generaciones, la suprema divinidad, la reina de los Manes, la primera entre los merecedores del cielo, la encarnación de dioses y diosas; las luminosas bóvedas del cielo, las saludables brisas del mar, todo esta a merced de su voluntad; es la divinidad única a quien venera el mundo entero bajo las múltiples formas, variados ritos y los mas diversos nombres.”
En los Misterios de Eleusis , consagrados a Deméter; pretendían  celebrar la unión de Zeus y de la diosa, es decir, del Cielo y de la Tierra, y de renovarla místicamente para asegurar y promover la fecundidad de la naturaleza se da trazo a un  relato describiendo los distintos nombres que Demeter que ha tenido desde la antigüedad, “Los frigios, primeros habitantes del orbe, me llaman diosa de Pesinonte y madre de los dioses; soy Minerva Cecropia…; Venus Pafia…; Diana Dictyma…; Proserpina Estigia…, Ceres Actea…, para unos soy Juno, para otros Bellona, para los de mas allá Rhamnusia; los pueblos del sol naciente y los que reciben sus últimos rayos de poniente, las dos Etiopía y los egipcios poderosos por su antigua sabiduría me honran con un culto propio y me conocen por mi verdadero nombre: soy la Reina Isis.”es indudable la presencia femenina en las iniciaciones antiguas
Las mujeres no solo fueron participes de los cultos religiosos, sino también participaban en las actividades propias de los hombres, como las batallas, y así Virgilio en la Eneida, nos habla de vírgenes, sacerdotisas y de las famosas amazonas, En el primer movimiento de la religión cristiana, las mujeres asumían papeles importantes: había profetisas, diaconisas, evangelistas y apóstolas, que desempeñaban las mismas funciones que los varones. Las mujeres que ocupaban cargos importantes, encarnarían a las diosas que compartían el panteón con la Divinidad masculina de la doctrina cristiana del gnosticismo valentiano: la Diosa SOPHÍA / Diosa de la Sabiduría [da nombre al libro gnóstico PISTIS SOFÍA, texto egipcio escrito en el siglo III en copto , FOTINES encarnación de la Luz, KORA Diosa gnóstica, SHEKINAH personificación de la Luna, hipóstasis femenina de la Divinidad hebrea “la consorte incognoscible e incorpórea”,
En la masoneria merecen un significativo  lugar para los buscadores de la verdad. “Muchas veces han recibido las mujeres de la familia masónica un inmerecido pago de incomprensión o indiferencia ante sus esfuerzos por compartir y colaborar con la gesta de los masones”
Mucha deben aceptar el compromiso masonico de fraternidad que a veces entra en la intolerancia de quienes no entienden la masoneria, pero su generoso corazón de mujeres abnegadas les permite evaluar que la mayor nobleza en la especie humana se alcanza al practicar la virtud del perdón, y sin una recriminación, sin un reproche, han tornado al camino a continuar predicando y practicando esa Caridad sin ostentaciones ni intereses, al lado de sus esposos o con los centros femeninos de la logias a través de acciones que constituyen el orgullo del ideal masónico
“Reciban ustedes, gentiles hermanas presentes, madres o esposas, hermanas o amigas, hijas o nietas de los Obreros de de la fraternidad y Soldados de la Libertad aquí reunidos, nuestro sincero y afectuoso reconocimiento por su asistencia y compañía en esta noche de solemne y especial recogimiento y regocijo para nosotros como es el reconocimiento a la portadora de los guantes blancos, a la madre, al sublime ser, dador de vida y poseedora de la chispa divina
Nosotros los masones, siempre hambrientos de generosidad y humanismo, deseando morir con nuestra quimera tan bella como la razón, ya que el corazón tiene convicciones que a la razón extraña, somos soñadores, ya que soñar es pensar, sentir y accionar.
 Deseamos regalarles amor, porque el Amor engalana la vida con muchos sueños. idealiza la realidad para embellecerla y convertirla en una caricia interminable. engendra la riqueza espiritual del ser.
El Amor, es el más hermoso de los inmortales, que reina así entre los dioses como entre los hombres, enternece las almas, cambia el corazón y se antepone a las resoluciones más sabias; porque sin el Amor, alimento de corazones, la vida no es posible.

Uds gentiles hermanas, son la expresión del Amor que es el único capaz de engendrar un alma apasionada de justicia, de grandeza, de hermosura y de verdad.

Vuestra presencia embellece el deseo cuando aspira a un poco más de felicidad y de dicha en la vida, admirando en él su pureza y capacidad, son uds la  revelación del Amor, que según cantar de los trovadores, es un himno universal que en la flor se revela en el aroma, en el pájaro con el cantar, en el hombre con la poesía.

Los dos momentos, polos de la existencia humana, encierran el misterio de una mujer: Cuando el niño forcejea por entrar al mundo, ella siente el dolor; y cuando el hombre lucha agónicamente por salir del mundo, ella sufre la agonía de la separación.
Sin esa función y encanto femeninos, sellados por el dolor, sin la acogida o maternal, o esponsal, o fraternal, el ser humano se experimenta abandonado. Sin ese amor no se concibe ni biológica ni sicológicamente la vida. La madre, primera relación personal del niño, le brinda protección y alegría de vivir, sentimiento de seguridad y calor afectivo; le enseña el arte clave de la vida, el amor.
El verdadero espíritu masónico está fundamentado en el Amor. El, debe ser el único que debe inspirar nuestros trabajos, iluminar el corazón de los hermanos y mantener en ellos el amor a la humanidad entera, por ello Uds gentiles hermanas están presentes en cada momento de nuestras vidas, trascienden  su presencia hacia lo infinito, lo inmutable, lo incognoscible e incorpóreo, son el regalo divinamente humano que hace  entender Dios es Todo…
“Les ruego excusarme este peregrino modo de saludarlas en una ocasión tan especial para ustedes, pero hay momentos en que el corazón se despista y fabrica razones que la razón no entiende”. 
He cumplido 02 DE JUNIO DE LA E.·.V.·.

martes, 10 de abril de 2012

EL SEGUNDO DIACONO



La ubicación del Segundo Diácono es a la derecha del Primer Vigilante, y sus deberes, como le son explicados al ser posesionado, incluyen la atención de los Candidatos durante la Ceremonia de Iniciación. Un poco de reflexión mostrará que estas pocas palabras en itálicas se refieren al que probablemente pueda ser descrito como el deber más importante deber en toda la gama de Ceremoniales Masónicos, con la única excepción de los deberes del Venerable Maestro.
Las primeras impresiones en la Masonería, así como en otras esferas de la  vida, son frecuentemente indelebles. Es el Segundo Diácono quien recibe de manos del Guarda Templo Interno al ciego y desamparado buscador de la luz Masónica. Cualquier señal de fastidio, de nerviosismo fuera de lugar o, lo que podría ser mucho peor, de ligereza que sean desplegados por el Segundo Diácono en esta solemne coyuntura pueden perfectamente destruir para siempre la impresión positiva del Candidato hacia la Fraternidad benefactora a la cual busca ser admitido.  Firmeza gentil, combinada con completo auto control y conocimiento apropiados de parte del Segundo Diácono, harán mucho para generar en la mente del Candidato un amor por la Orden que puede no perderse con el transcurrir de los años.
El Hermano Segundo Diácono puede muy bien prestar atención a aquellas impresionantes palabras contenidas en la Segunda Sección del la Primera Liturgia que señalan como el Candidato, estando: “ni desnudo ni vestido, ni descalzo ni calzado, pero en una posición humilde, titubeante y conmovedora” es “tomado amigablemente por la mano derecha”.
Tomado amigablemente por la mano derecha. El Segundo Diácono debe recordar esa palabra sobre la cual se pone énfasis y no tomarla como una parte sin importancia de su deber de constituirse en el amigo que guía al novato a su cargo. Puede depender en gran medida del Segundo Diácono si queda en la mente del Candidato una duradera y hermosa impresión de la solemne ceremonia de su ingreso a nuestra Orden.
El Diácono con tacto puede hacer mucho para ayudar al Candidato aún antes de la Ceremonia de Iniciación. En el transcurso de una breve y amigable conversación en el Parvis se puede romper el hielo, si lo hubiere, y se pueden dar algunas pistas sin, por supuesto, revelar nada que deba quedar oculto.


Un Candidato muy nervioso tiende a empañar una Ceremonia. Algunos Candidatos esperan chacota, bromas prácticas y hasta peligro. El Hermano Segundo Diácono puede explicar con mucho tacto que la Ceremonia a punto de realizarse es de naturaleza seria y solemne y que no existe causa para temer,
Las pautas de guía que se detallan a continuación en relación a la Ceremonia de Iniciación y a las posteriores Ceremonias, deben ser cuidadosamente estudiadas por el Segundo Diácono.

La Ceremonia de Iniciación

1.    En  este Grado, durante la Ceremonia propiamente dicha, se puede decir que la jerarquía de los Diáconos es revertida. Es el Segundo Diácono quien está en control de Candidato, actuando el 1.D. en calidad de su asistente si fuese necesario.

2.    Habiendo dado el V.M. instrucciones para la admisión del Cand., el 2.D. toma su vara con la m.d. y se dirige a la puerta. Debe recibir al Cand. gentilmente, pero debe sostenerlo firmemente. Nada es más factible de aumentar la confusión y nerviosismo del Cand. que ser controlado de manera frágil y dubitativa. EL mejor método para controlar a un Cand., especialmente en las partes iniciales de la Ceremonia de Iniciación, es que el Diácono se asegure de tener su b.i. detrás del b.d. del Cand. El 2.D. dirige al Cand. al C.p.H. para que J.

3.    El 2.D. deberá indicar la respuesta a la primera pregunta del V.M. en voz baja y clara. Si el Cand. mostrara duda ante la primera instrucción del V.M., el 2.D. deberá susurrar al Cand. que el C.p.H.. está delante de él. El 2.D. transfiere la vara a su m.i., la eleva[1], y coloca su m.d. en posición correcta para la Pl:. La m.d. del Candidato no debe ser colocada de esa manera en este Grado. Mientras el Cand. está c.l.o.v. el 2.D. nunca debe soltar su mano, excepto durante el J.. y la Pl.



4.    Después de la Pl. y subsecuente pregunta, el 2.D. ayuda al Cand. a levantarse y espera por la proclamación del V.M. antes de la preambulación. Cuadre cada esquina de la Logia cuidadosamente, susurrando al Cand. a i.c.e.p.i. En las ubicaciones de los VV:. Las señales deben ser dadas firmemente, pero no pesadamente.

5.    Después de la preambulación, el 2.D. coloca la m.d. del Cand. en el h.i. del 1.V. Asegúrese de que el Cand. esté de frente al E. y posiciónese en línea a su izquierda. El Diácono nunca debe estar oculto detrás del Cand. El 2.D. debe estar alerta para tomar nuevamente control del Cand. en el momento adecuado y de estar de frente al E.. mientras recibe las instrucciones del 1.V. Ningún S. cuando es instruido por el 1.V.

6.    El  2.D. conduce al Cand. diagonalmente (sin cuadrar) a la correcta posición para los tres p.r. Alrededor de una yarda del ped del V.M. es suficiente. Dé las instrucciones, manteniendo un agarre firme, prácticamente induciendo obediencia. El 2.D. no debe usar su vara para tocar los pp. del Cand.

7.    Antes de comenzar el J., el 2.D. transfiere   la vara a su m.i., la eleva, toma P. y  muestra el S.P. de A.M. EL momento correcto para cortar el S. es inmediatamente después de que el Cand. ha repetido las palabras finales del J. El 2.D. debe recordar que cuando el V.M. pregunta al Cand. si está dispuesto a tomar el J. su respuesta debe ser voluntaria. No se debe inducir al Cand. a responder “lo estoy[2].

8.    La restauración de las LL:. es de la mayor importancia. El 2.D. es frecuentemente tardío o muy apresurado en cumplir cierta obligación, y es esencial un correcto entendimiento entre el V.M. y el 2.D. si se ha de obtener una impresión efectiva. El 2.D. debe captar la vista del V.M. para indicar que está listo, retirando la V. en el momento exacto del movimiento final del V.M. con         . Si el Cand. se mantiene con la vista dirigida al V.L.S., no hay necesidad de que el 2.D. toque su c:.



9.    Habiendo cumplido el V.M. ciertos deberes que se suceden a continuación, el 2.D. debe colocar al Cand. en la parte N. del ped. No se atrase ni se apresure para retirar la s:. El momento correcto es cuando el V.M. dice las palabras “….cumpliendo su deber”. Durante la transmisión, el 2.D. debe estar preparado para ayudar si es necesario, pero no debe interferir indebidamente[3]. El 2.D. no debe mostrar el S.. cuando lo haga el V.M. EL 2.D. debe ser rápido en la respuesta a la tercera pregunta del V.M. o el Cand. puede contestar voluntaria e incorrectamente. Cuando el V.M. da la P:., el 2.D. la repite al Cand, quien debe repetirla después de él. Similar repetición por el 2.D. y el Cand. cuando el V.M. deletrea la P.

10. Después de la transmisión, la Logia debe ser cuidadosamente cuadrada cuando el 2.D. conduce al Cand. a las ubicaciones de los VV. El 2.D. debe recordar tomar P. y mostrar S. antes de hablar en la ubicación del 2.V. , similarmente en la ubicación del 1.V. No transfiera la vara a la m.i. para dar la S. Si la base de la vara es empujada suavemente hacia delante para permitir que la parte superior descanse contra el hombro derecho, su pueden dar los SS. de todos los Grados sin transferir la vara a la m.i. Corte el S. antes de que el 2.V. responda. Similarmente en la ubicación del 1.V.[4] Durante la examinación en la ubicación del 1.V., el 2.D. debe recordar que el Cand. no da la S. cuando se le instruye avanzar. Guíelo con un susurro, evitando cualquier S. prematuro, si fuera necesario, colocando su m.i. en el b.d. del Cand.

11. Es deber del 1.V. investir al Cand. con el emblema distintivo de un M., pero el 2.D. debe estar listo para ayudar si fuera necesario. A  la conclusión de las palabras del 1.V., el 2.D. debe hacer girar al Cand. para dar la cara al E., y pararse a su derecha. Después de las palabras del V.M. con respecto al emblema, el 2.D. espera sus instrucciones para continuar. El 2.D. debe tener cuidado de no olvidar las instrucciones necesarias al Cand. en la esquina N.E. La posición correcta en la esquina N.E. es justo en línea con la parte frontal del ped. del V.M.



12. En la esquina N.E., el 2.D. no debe dejar al Cand. parado solo mientras va a buscar el T. de P. Si no está a mano, es suficiente que el 2.D. extienda su m.i. cuando se le plantea la primera pregunta al Cand. El 2.D. debe bajar el T.de P. (o su m.) después que el Cand. han declarado que no tiene nada para dar. EL 2.D. debe recordar que el Cand. está frecuentemente confuso cuando se le pregunta si “tiene algo para dar a la causa…”. Si el Cand. no responde, el 2.D. debe proceder inmediatamente con la segunda pregunta[5].  El 2.D. debe colocarse directamente frente al ped. del V.M., tomando el P. y mostrando el S. antes de informar que “Nuestro nuevo Hermano afirma….”.

13.  El 2.D. debe estar alerta para llevar al Cand. frente al ped. del V.M. en el momento correcto para la explicación de las H.T., etc.

14.  Cuando el Cand. es excusado por el V.M., el 2.D. lo conduce directamente a la i. del 1.V., sin cuadrar. El 2.D. instruye al Cand. a saludar al V.M. como M. El Cand. entonces se retira, escoltándolo el 2.D. hasta la puerta[6].

15. Al retorno del Cand. para el Cargo, el 2.D. lo recibe en la puerta, lo conduce a la i. del 1.V. y le instruye saludar al V.M. como M. El Cand. no debe ser ubicado al Centro de la Logia, excepto por instrucción expresa del V.M. La posición correcta del Cand. para el Cargo es O. a la i. del 1.V. Al concluir el Cargo el 2.D. conduce al Cand. a su asiento y toma su propio lugar a la d. del 1.V. El Cand. no debe ser instruido a saludar después del Cargo.

Nota: Excepto por los breves momentos en que está parado frente al Cand. para efectuarle ciertas preguntas en la esquina N.E. de la Logia, el 2.D. nunca, bajo ninguna circunstancia, debe dejarlo solo en cualquier momento de la Ceremonia.



[1] Cuando se elevan, las Varas de los Diáconos debe estar siempre simétricamente cruzadas y apenas tocándose.

[2] Si el Cand. duda, el Diácono debe susurrarle que responda, pero de ninguna manera debería el Diácono decirle inmediatamente y de manera audible “Responda”. Esa palabra no es parte del Ritual y cualquier práctica en este sentido es contraria al correcto trabajo de Emulación.

[3] En este punto, y en un punto similar en el Segundo Grado, el Cand. debe estar bajo la dirección únicamente del V.M. El Diácono no debe interferir a no ser que sea absolutamente necesario.
[4] Cuando el Cand. comunica la G. o T. en las ubicaciones de los VV. en este y subsecuentes Grados, el Diácono debe acomodarla con su m.i. por sobre el b.d. del Cand., manteniendo el Diácono su vara con la m.d.
[5] En algunas Logias se ha adoptado la práctica de hacer circular en este momento el T.de.P. alrededor de la entre los Hermanos, presentándoselo el 2.D. al Cand en último lugar. Una práctica de ese tipo sólo puede ser considerada como una innovación indeseable con ningún argumento a su favor. Hay mucho que decir en su contra. Sólo puede añadir confusión innecesaria al Cand., mientras crea un ambiente molestoso en un momento muy importante de la Ceremonia.
[6] Siempre se le debe permitir al Cand. abandonar la Logia en este punto para restaurar sus V. La costumbre desprolija de dar el Cargo sin permitir que el Cand. se retire (con el pretexto de “ahorrar tiempo”), debe ser  despreciada por todos los creyentes en un ceremonial ordenado y digno. 

EL GUARDA TEMPLO INTERNO


 EL GUARDA TEMPLO INTERNO


El Cargo de Guarda Templo Interno fue aparentemente desconocido en Logias bajo la Constitución Inglesa hasta la primera parte del siglo diecinueve. La primera mención a este Oficial en las Constituciones apareció en 1815, y la referencia conocida más antigua a su designación puede ser encontrada en las Actas de la Logia Burlington, ahora No. 96, fechadas 14 de Diciembre de 1814.
Hubo un tiempo en que la joya distintiva del Cargo de Guarda Templo Interno frecuentemente usada fue la Trulla, y no hasta 1819 que le fueron asignadas las Espadas Cruzadas. No ha  habido ningún cambio desde entonces, y hoy en día el Hermano Guarda Templo Interno es informado, cuando el Venerable Maestro le impone su collarín, que su joya son “dos espadas cruzadas”, su puesto “de la parte de adentro de la puerta de la Logia”, y que sus deberes son tan importantes como los de cualquier otro Oficial, ni mayores ni menores.
Es de lamentar que algunos Masones jóvenes, muestran una tendencia a tomar su designación para el Cargo de Guarda Templo Interno relativamente a la ligera, como si los deberes inherentes al mismo fueran de una naturaleza tan simple como para requerir un mínimo de preparación y poca consideración seria. Es de valorar una confianza razonable al asumir este Cargo, pero el exceso de confianza, por el contrario, frecuentemente conduce al error, a la confusión y al consecuente desastre.
Un ejemplo del grado de perfección con el cual es posible cumplir las aparentemente simples obligaciones del Guarda Templo Interno fue indeleblemente grabado en la mente del presente escritor en la Reunión del Festival de la Logia de Emulación y Perfeccionamiento que tuviera lugar en el Gran Templo en Freemasons’ Hall en Febrero de 1919, en cuya ocasión el puesto cercano a la entrada de la Logia fuera ocupado por un experimentado Past Maestro, miembro de la Gran Logia de Administradores, quien cumpliera los deberes del Cargo con un grado de dignidad impresionante y con un dominio que, casi seguramente, ha sido rara vez igualado y nunca mejorado en una demostración similar o en cualquier otro lugar.

El Hermano Guarda Templo Interno es el vínculo de comunicación entre la Logia y el mundo externo, y bajo ninguna circunstancia debe abandonar su puesto cercano a la entrada de la Logia. Está a cargo de la puerta de la Logia y nada debe inducirlo a perder el control de la misma mientras esté abierta. A ningún Hermano, sin importar cuan distinguido sea su rango,  de le debe permitir pasar entre el Guarda Templo Interno y la puerta. Si el Guarda Templo Interno adquiere la costumbre de sostener la puerta cada vez que la abre, entonces nadie puede pasar entre él y su responsabilidad.
En un Templo o Logia bien organizada, la puerta debería estar en el Oeste o Cuasi-Oeste. Existen muchas Logias donde no se cumple esta correcta disposición pero, sin importar la ubicación de la puerta, la correcta ubicación de la silla del Guarda Templo Interno  es inmediatamente a la izquierda del  pedestal del Primer Vigilante. Todos los informes deben ser dados desde esa posición, y de ninguna otra.
Un llamado del Guarda Templo Externo desde la puerta es la señal (si no hay asuntos en proceso) para que el Guarda Templo Interno se ponga de pie,  tome la P:. y muestre el S:. del Grado, e informe al Segundo Vigilante que “A la Puerta Tocan”[1]. Después de recibir la respuesta del 2:.V:. de la manera correcta, el Hermano Guarda Templo Interno descarga el S:. y se dirige a la puerta. Habiendo recibido el anuncio del Guarda Templo Externo cierra la puerta, sin olvidarse de asegurarla, regresa a su posición frente a su silla,  y repite el informe del Guarda Templo Externo al Maestro. En ambos casos el Guarda Templo Interno debe recordar que no debe cortar el S:. hasta que el Maestro o el Segundo Vigilante le hayan respondido.
Cuando el Guarda Templo Externo da un informe en la puerta de la Logia, el Guarda Templo Interno debe recordar que el nunca informa directamente al Maestro, sino siempre a través del Segundo Vigilante. El 2.V. responderá mediante          o, en caso de un Candidato esperando admisión, primero informará al V.M. y luego dará al G.T.I. instrucciones verbales. Después de abrir la puerta y recibir el informe del Guarda Templo Externo, el G.T.I. informa directamente al V.M.. Siempre.
Cuando se trate de un Miembro o un Visitador, el G.T.I. debe informarle el Grado en el cual está trabajando la Logia, a fin de que pueda dar el saludo correcto. Ningún Hermano, sin importar lo elevado de su rango, debe ser admitido en la Logia hasta que se haya informado debidamente al Maestro.

El Guarda Templo Interno que jamás se vea obligado a ejercer tal autoridad puede considerarse afortunado. Es notable que el Hermano Secretario (¡quien ciertamente debería saberlo mejor!) frecuentemente parece considerar que está investido del derecho en entrar y salir de la Logia de una manera informal. El Guarda Templo Interno que de forma resuelta se niega a permitir tal irregularidad puede, posiblemente, ganarse la molestia momentaria de un impaciente Hermano Secretario, pero no deberé permitir que ese hecho le impida ejecutar sus deberes de manera adecuada.
El Hermano Guarda Templo Interno debe recordar que los Hermanos no exigen su admisión. Ellos la “buscan” o “solicitan”[2]. De acuerdo al sistema de Emulación ninguna de esas palabras es utilizada. La fórmula es: “V.M., el H:. A.B.”, a lo cual el V.M. responde “Admitidlo”.
 Solamente en un caso el Guarda Templo Interno se dirige al 2.V. por su nombre, y es cuando la Logia está siendo abierta en el Primer Grado. El 2.V. se dirigirá al G.T.I. por su nombre para ver q.l.L.e.d.a.c. Habiendo cumplido la instrucción, el G.T.I. informa a 2.v. por su nombre q.l.L.e.d.a.c. En esta instancia no existen P:. ni S:. En cualquier otra situación el G.T.I. toma los P:. y S.. y se dirige a su Oficial Superior en el Sur como “Hermano Segundo Vigilante”. El Maestro jamás es referido por su nombre.
El Hermano Guarda Templo Interno debe tener cuidado en recordar que solamente en Primer Grado un Candidato es descrito como “Sr.” cuando es anunciado. En el Segundo y Tercer Grado, él es un “Hermano”.
 El Guarda Templo Interno nunca debe abrir la puerta para admitir a un Candidato para cualquier Grado, hasta que el Diácono responsable haya colocado el C.P.H.  en su lugar[3] , ni hasta que ambos Diáconos se encuentren a la puerta, listos para recibir al Candidato.

Cuando el V.M. le instruye admitir al Candidato, el G.T.I. debe recordar siempre llevar consigo a la puerta el P…l, E:. o C:., de acuerdo al Grado. En Primer Grado, después del uso del P...l, el G.T.I. debe sostenerlo en alto para comunicar al V.M. que ha sido utilizado y colocarlo nuevamente en el ped. Del 1.V., donde el 1.D. lo deberá encontrar en el momento apropiado. [4]
El G.T.I. está muchas veces inseguro del método correcto de aplicación del P…l, E:. o C:.
En Primer Grado, el P…l debe ser aplicado a la l.i.d. del Candidato. En Segundo grado se deben aplicar los brazos de la E.. En Tercer Grado, la p..s extendidas del C:. simultáneamente.
Al recibir a un Candidato, el G.T.I. nunca debe salir de la Logia. Su lugar es del lado de adentro de la Puerta de la Logia, y el G.T.E. debe conducir al Candidato a una posición tal que el P..l, E. o C. sean correctamente aplicadas, mientras el G.T.I. está parado justo en el ingreso de la Logia.
Posiblemente es esperar mucho del Hermano Guarda Templo Interno, quien frecuentemente es un Masón joven e inexperimentado, pedirle se asegure que todos los Hermanos Visitadores se encuentren debidamente ataviados y no lleven joyas extrañas, pero deberá prestar mucha atención a esos detalles.
De la misma manera, debe estar alerta para ver que el Hermano Guarda Templo Externo no hubiera cometido algún error importante en el cumplimiento de sus deberes. P.ej.: que el Candidato esté D:.P:.
Ningún trabajo ceremonial de importancia debe ser interrumpido jamás para dar un informe. Los llamados dados por el Guarda Templo Externo en momentos inoportunos deben ser ignorados. Si existe duda sobre la conveniencia de atender un llamado, el Guarda Templo Interno puede tratar de llamar la atención del 2.V. Si no hay señales que vengan desde ese lugar, puede  tal vez tratar que atraer la atención del V.M. o P.V.M. para recibir desde allí una indicación silenciosa sobre la conveniencia de anunciar el llamado o de esperar a un momento más oportuno.
El Hermano Guarda Templo Interno debería estudiar los siguientes apuntes que le serán de ayuda para el cumplimiento de sus funciones.
APERTURA DE LA LOGIA
  1. El G.T.I. no debe mostrar S. alguno cuando el 2.V. le instruye a.q.l.L.e.d.a.c. El G.T.I. se dirige a la puerta y da los T. de Primer Grado. No debe abrir la puerta[5]. EL G.T.E. responderá con los mismos T. El G.T.I. retorna entonces a su posición frente a su silla e informa al 2.V. por su nombre: “H:……..l.L.e.d.a.c.”. Hasta este momento no debe haber P:. ni S:.
  2. Cuando el V.M. ha declarado a la Logia “debidamente abierta” y los Vigs:. han dado         , el G.T.I. se dirige nuevamente a la Puerta y da los T:. de Primer Grado, los cuales serán debidamente respondidos por el G.T.E.


[1] En todos los casos, cuando informe al 2.V., el G.T.I. debe recordar no girar su cuerpo hacia el S. El G.T.I. debe estar posicionado en escuadra hacia el E., girando solamente su cabeza hacia el 2.V. cuando se dirija a él.
[2] Los únicos hermanos de la Masonería Metropolitana con el poder  de “exigir” su admisión en la Logia son el M.R. Gran Maestro, el M.R. Pasta Gran Maestro y el R. Diputado Gran Maestro. En las Provincias y Distritos, el R. Gan Maestro Provincial o Distrital y sus Diputado Gran Maestro Distrital o Provincial o su Gran Maestro Distrital o Provincial Adjunto. Ningún otro Hermano tiene tal derecho,  excepto en el caso que esté actuando como acreditado representante directo del Gran Maestro. Existe una impresión ampliamente difundida en muchas direcciones de que un Oficial  de la Gran Logia puede “exigir” su admisión, pero es errada. Ningún Gran Oficial, cuan alto sea su rango (excepto los ya mencionados), tiene mayor derecho a ingresar a la Logia que el Maestro Masón más joven. EL Maestro tiene el derecho a rechazar la admisión (ver Capítulo XXVI). Debe tomarse nota de que un Gran Oficial visitador de la Logia tampoco está investido de la más mínima autoridad, por virtud de su rango, para interferir de manera alguna en los procedimientos o para  cuestionar el accionar del Maestro. Si se le pide consejo, seguramente lo dará con mucho gusto; si no, lo único que lo distingue de otros Hermanos visitadores es el color de sus arreos.
[3] Ver Nota al Pie, Capítulo del Segundo Diácono

[4] Es deber del 1.D., y no del G.T.I., llevar el P…l al V.M. Está última práctica es muy común y se sostiene muchas veces sobre la premisa de que el P…l es la Herramienta o Emblema particular del G.T.I., una línea de razonamiento difícilmente sostenible si se recuerda que el uso del P…l en Primer Grado es duplicado exactamente por el uso de la E:. o el C:. en el Segundo y Tercer Grados. La Joya del G.T.I., como le es informado por el V.M. al ser investido es “dos espadas cruzadas”. Sólo existe un oficial armado en la Logia, el Guarda Templo Externo que monta guardia en la ante sala con una e.d. El P…l no es un arma de ataque ni de defensa, no es más que un implemento utilizado para un propósito específico en el Primer Grado, como lo son la E. y el C. en el Segundo y Tercer Grados, y no es de ninguna manera un insignia, joya o herramienta del G.T.I. El G.T.I. jamás debe abandonar su lugar cerca de la puerta de la Logia, pero es adecuado que el 1.D., como mensajero específico del V.M., sea el que transporte el P…l consigo al Or:. Y lo coloque en el Ped:. Del V.M., listo para ser utilizado posteriormente en la Ceremonia.
[5] Esta norma se aplica a la Apertura en todos los Grados. La instrucción del 2.V. al G.T.I. es “asegurarse” q.l.L.e.d.a.c. y no tiene por intención significar que el G.T.I. deba abrir la puerta. La palabra “asegurarse” tiene un significado diferente a la percepción visual. Los T. de respuesta desde el exterior son indicación suficiente de que el G.T.E. está en su lugar y que la Logia e.d.a.c.